viernes, 2 de mayo de 2008

jueves, 27 de marzo de 2008

Gaceta

Observados es un programa radial que se emite por Radio Atómika de lunes a viernes de 12 a 15hs.

Esta idea nació como una respuesta a la sociedad actual –no se podría haber gestado en otra época-, estamos viviendo en la era digital, nos vigilan con satélites, nos filman, nos fotografían, tienen acceso a todos nuestros datos, nos radiografían, nos investigan, se hizo pedazos la barrera que separaba lo privado de lo público, somos víctimas y verdugos del uso de la información.

Por estos motivos nace Observados, después de mucho tiempo haciendo radio sin estar en el aire. Es una opción para los vigilados, observados y para los controlados, una vía alternativa para conectarse ante tanta confusión. Un nuevo ruido que nos acompañe hacia un nuevo silencio.

Demasiados datos para absorber y considerar, la desinformación es moneda corriente, Internet un espacio sin coordenadas posibles, las voces no dicen nada, las miradas se inundan de tristeza y el consumo es el único antídoto que puede cerrar éste vacío.

Sólo podremos encontrar el ruido anhelado si cambiamos de hábitos, ésta frenética velocidad no tiene límites posibles, el ego domina nuestro ser, las ideologías dirigidas por el poder vigilan al pueblo, las autopistas informativas están colapsadas.

Observados está en la búsqueda del nuevo sonido porque, en éste momento, el espacio se ha llenado de ruido y confusión, nos preocupa la facilidad con que cualquiera hoy se apropia de los medios, toma un micrófono o una cámara y se convierte velozmente en un líder social o un creador de opinión.

Atte. Ángel Vallejo Sánchez y Rodolfo Jorajuría

Observados X Radio Atómika (106.1 MHZ)
mail: observados@gmail.com
blog: http://observados-radio.blogspot.com/

Consumo

Compramos música, reproductores, autos, casas, destinos, sexo y poder. Compramos libros, compramos 90 minutos de nuestro alter ego reflejado en las pantallas, compramos juguetes, compramos minutos de aire para sentirnos escuchados, compramos perfumes, minutos de ejercicio, compramos adornos de tela. Compramos horas de conexión y también compramos sustancias para desconectarnos.

Compramos productos Light, momentos de diván, pastillas para sonreír, compramos mujeres que no se pueden tocar, héroes utópicos, revoluciones del pasado, nostálgicos oktubres rojos, conocimiento, falsas predicciones, religiones de todos los colores, avisos clasificados que ofrecen placeres usados, compramos y nunca tenemos, siempre seguimos pero nos falta algo.

Todo lo que compramos puede ser mostrado, nos reconocemos y nos reconocen pero siempre nos falta algo.

Nos venden mil recetas para evadirnos, nos venden la felicidad en fracciones, nos venden ilusiones, nos venden futuro, cuerpos esbeltos, ideologías, olores y sabores, boletos para viajar, nos venden remedios para enfermedades que también nos vendieron, nos venden sucesos aislados que seleccionan a su antojo, nos venden luces que siempre se apagan, nos venden paraísos artificiales, salud y alegría, felicidad y poder.

Nos venden de todo y nosotros lo compramos, nos venden el deporte codificado, el placer visual en forma de pecho.

Pagamos con tiempo para disfrutar del momento, vendemos nuestra salud para comprar medicina, vendemos horas fuera de nuestro hogar para conseguir una casa, invernamos en las oficinas para veranear en las costas, nos envolvemos en falsos disfraces, desconfiamos, sentimos miedo, nos escondemos, miramos atrás, evitamos la mirada del vecino, no queremos ver a nadie, nuestra felicidad esta fuera de nosotros, nos la pueden robar y vender, comprar, alquilar y prestar, seguimos buscando el reconocimiento del otro, ser escuchados y no escuchar, siempre pensamos que la placidez la podemos obtener fuera de nosotros, sin necesitar a nadie, pero de esta forma nunca dependerá de nosotros mismos, así nunca la conseguiremos.

miércoles, 26 de marzo de 2008

Estábamos...

Estábamos observando todo desde afuera, esperando la llegada de una nueva idea, escribíamos graffitis imaginarios en las paredes, estábamos agazapados como fieras domadas, con ilusiones de controlar el látigo.

Estábamos tratando de calmar la ansiedad, buscando remedios para curarla.
Cruzábamos la calle con las luces apagadas, soñando con un sonido que destruyera el ruido y nos acompañara en nuestro anhelado silencio.

Estábamos perdidos, esperando al Gurú, al maestro que nos guiara hacia la salida de este laberinto, amontonábamos más preguntas que respuestas, por momentos, nos despertábamos vacíos de esperanza, aletargados, dormidos y anestesiados.
Nos encontrábamos aturdidos ante tanta realidad, digitalizados, espiados, buscando el antídoto que anulara el veneno.

Los discos sonaban de fondo, el mate se enfriaba, las ideas rebotaban contra el monitor, la espera era nuestra única compañía. La noticia no informaba, llovía y salía el sol, llegábamos tarde a la puntualidad, no había principio ni fin, todo estaba confuso, el caos nos visitaba a diario, la eternidad no había empezado y nosotros seguíamos buscando un sonido nuevo, una nueva melodía, una salida de emergencia.

Estábamos buscando oyentes imaginarios, fingíamos cambiar el mundo aferrados a viejas utopías, a ideologías de otros tiempos, enredados en la filosofía y esposados por nuestra moral. Pasaban los días y nos dábamos cuenta que nos observaban, nos sentíamos intimidados por pupilas ajenas, controlados, asustados ante la profecía de la nueva vigilancia digital.

Habíamos perdido toda confianza, inventando contraseñas cada vez más complicadas para protegernos de los invasores de nuestra intimidad.
Así llegamos, convencidos de que no podíamos estar en otro lugar que no fuera LA RADIO, porque hicimos muchos programas sin prender el micrófono, sin la luz roja, sin ser escuchados.

Aquí comienza OBSERVADOS

PORQUE HACEMOS RADIO CUANDO NO ESTAMOS EN EL AIRE